Número 23

Lo que busca Apostles Review, entre muchas cosas, es cuestionar; es desarmar y volver a armar el imaginario colectivo quebequense y canadiense incorporando -y no adhiriendo sumisamente- otras voces y miradas de quienes habitan este mismo espacio montrealense. Queremos hacerlo con un ojo puesto en esta isla y el otro en el mundo, un ojo en la tierra y el otro en el cielo, un ojo en el momento presente y el otro mirando la(s) historia(s). Esto en castellano, lengua que no fetichizamos, y que es tan colonial como el francés o el inglés; lenguas que también hacemos nuestras si las condiciones de posibilidad de un texto así lo exigen. Las puertas están abiertas a todas las lenguas del mundo.

Una vez, René Poppe, bibliotecario de la Universidad Católica en La Paz y una de las principales voces del cuento minero boliviano, me dio un consejo: “Escribe sobre lo que has visto”. Años más tarde, en una conversación en la Librería Las Américas en Montreal, auspiciada por el festival de literatura Metropolis Bleu y por Francisco Hermosín, el mejor librero y amigo de la literatura en español en la ciudad, le preguntamos al escritor nicaragüense, Sergio Ramírez, qué podía hacer la literatura frente a los horrores de la violencia en nuestra América. Él respondió señalando que quien escribe debía decir, nombrar, recordar y documentar el tiempo y el espacio en el que le tocaba vivir. Esto con la herramienta de la imaginación.

Las razones para escribir son infinitas. Sentado en un café en París en su último año de vida en 1939, Joseph Roth escribía lamentando la destrucción por el nazismo de un espacio paneuropeo, el Imperio Austrohúngaro, caracterizado por una diversidad de lenguas y culturas. En la Alemania de 1923, quién iba a creer que un putchista de cervecería se iba a convertir en el Führer que prometió recuperar la grandeza de Alemania, causando más bien la hecatombe de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), conflicto que de alguna manera empezó en las trincheras de la Guerra Civil Española (1936-1939).

Una incredulidad similar ocurrió en el 2016, en Estados Unidos, ante las ambiciones presidenciales de un concupiscente especulador de bienes raíces, homúnculo ufano de su ignorancia, irremediable pedorrero verbal, racista y misógino, quien pese a su abismal falta de cualidades y su incurable megalomanía, ha llegado a ocupar la presidencia del país con la mayor cantidad de bases militares en el mundo.

En julio de 1937, César Vallejo asiste al II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, un evento organizado en Valencia por la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Su experiencia en la Guerra Civil en España se traduce en el poemario “España, aparta de mí este Cáliz” (1939), un texto póstumo que muestra la relación entre literatura y fascismo. Roberto Bolaño va aún más lejos en textos como “La literatura nazi en América” y “Estrella distante”, publicados en 1996, o “Nocturno de Chile” (2000), donde el lenguaje es herramienta de documentación sobre el fascismo. En Canadá, el ejemplo más elocuente de la literatura como herramienta forense con la que se examina el totalitarismo es el trabajo de Margaret Atwood en novelas como “El cuento de la criada” (1985).

No se trata de establecer mecánicamente paralelismos históricos. La historia no se repite, pero hay ciclos que van y vuelven. Imperios que sucumben y otros que nacen. Vivimos la emergencia de discursos etno-nacionalistas tanto en Quebec como en Canadá, en la India como en Italia. Somos testigos de una afirmación identitaria basada en la discriminación y exclusión, de una islamofobia que linda en la paranoia colectiva.

Una especie de dictadura neoliberal está acabando con la vida en el planeta. Pese a que la ciencia ha demostrado irrefutablemente que los combustibles fósiles causan buena parte del recalentamiento del planeta, en Canadá y en el mundo actúan corporaciones transnacionales, con su elenco de políticos serviles y apoyadas por una población sin medios para comprender la magnitud de la situación, que piden la construcción de más oleoductos. No faltan las amenazas contra quienes se opongan o denuncien los sueños destructores de los dinosaurios del petróleo en Texas y Alberta, en Ottawa y Washington.

La Tercera Guerra Mundial comenzó con el fracaso del Protocolo de Kioto. Se trata de una guerra inmensa entre tales corporaciones -y los gobiernos que les sirven- contra el medioambiente, contra la humanidad y la vida en el planeta.

Ante esta situación, ¿qué dice la literatura canadiense escrita en español, con todo lo menor que esta pueda ser? Quizá poco, quizá nada, que es también otra forma de decir. Estamos ante tal desafío.

Alejandro Saravia

Montreal, septiembre 2019

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